3.2
Hierve tu océano
Todo lo que encuentras se convierte en texto que puedes citar, buscar y ordenar.
Encontrar material útil es fácil. Lo difícil es usarlo. Ves un párrafo en un informe o unas cifras en unas cuentas anuales, y luego viene una serie de pequeños trámites. Hay que guardarlo, cambiarle el nombre, volver a teclear la tabla y arreglar el formato. Nada de eso cuesta mucho, pero es la razón de que casi nada de lo que encuentras llegue a usarse.
Quita todos los pasos que puedas. Un documento debería acabar convertido en texto que puedas citar, una grabación en una transcripción en la que puedas buscar, y la captura de una tabla en filas que puedas ordenar. Si una conversión hay que hacerla a mano, te la saltarás cuando vayas con prisa.
Deja también que la herramienta busque un poco por ti. Dile qué intentas entender y que vuelva con una lista corta de fuentes y una línea sobre por qué está ahí cada una. No se añade nada a tus notas hasta que tú lo digas.
Si el informe de un competidor tiene las cifras que necesitas, deberías poder dejarlo junto a tus notas, seguir escribiendo y tener su texto listo para citar cuando levantes la vista.